domingo, 9 de enero de 2011

Envío de Alfredo Rojas Díaz Durán acerca de unatraducción de Frei Beto de Brasil

FELIZ AÑO NUEVO

Feliz año nuevo a los que cultivan al niño que os habita, juegan en la resbaladilla del arco iris, cortan la Luna en rajas de queso y juegan a la ronda gigante alrededor del Sol, porque saben que la vida es breve y los apegos fastidiosos.

Feliz año nuevo a los liberadores de pájaros disecados, pues creen en el milagro de la resurrección y desdeñan los signos de muerte, convencidos de que el amor supera al dolor y la vida se sobre pone al concepto.

Feliz año nuevo a los que hacen de la soledad abrigo, fuente y ejercicio de vuelo, conocen el valor de cada palabra y la importancia de retroceder para agilizar el salto, convencidos de que es necesario aprender a cerrar los ojos para ver mejor.

Feliz año nuevo a quien cultiva las paradojas y ya no guarda ninguna certeza, apenas la fe, y jamás eleva la voz para imponer su razón, ni se considera el señor de todas las verdades, lleva en el alma las lecciones de los sufrimientos y contempla al semejante como misterio y como pasión.

Feliz año nuevo al hombre que, al final de todas las tardes, enciende las luces de la ciudad, cuidando no apagar las sombras y que no permite que los ruidos del día invadan la noche, provocando la distracción de las lechuzas.

Feliz año nuevo a los coleccionistas de memorias, que no permiten que el tiempo se apague, reinventan el pasado disfrazado de futuro, recogen en fotos y pinturas el paisaje que ya no existe, reactivan recuerdos de los viejos y no admiten que la melancolía sofoque o sangre las esperanzas.

Feliz año nuevo a quien supera la palabra cargada de resentimientos, equilibra ofensas y no se complace en la desgracia ajena, vacía su corazón de todo orgullo, jamás le pone arrogancia a su voz y se torna solidario ante quien padece esas pequeñas desavenencias humanas que las inflan como grandes problemas.

Feliz  año nuevo a los que aumentan de investigaciones sus pasos hacia fuera, y conservan sus respuestas en el jardín donde plantan utopías, nunca desdeñan el saber del pobre, el rumbo del viento y las mañanas de domingo, confiados de que la existencia es la gota de lluvia que, ofrecida entre truenos y relámpagos, luego se seca calentada por el Sol.

Feliz año nuevo a quien aplaude, arriba de los árboles frutales, a los profetas que entran en la ciudad disfrazados de mendigos y prefieren sentencias contrarias a la lógica de la guerra, anulando todos los argumentos del desamor y destapando el rostro cínico de quien hace del poder un podium de su irrefrenable narcisismo.

Feliz año nuevo a las mariposas que pintan de colores los cielos de nuestros sueños, y las tortugas que vencen, calmadas,  el correr del tiempo, y los peces que jamás tuvieron la curiosidad de conocer la superficie de las aguas, y las mulas que en el fondo de las minas, arrastras ciegas aquello que llena de brillo los ojos humanos.

Feliz año nuevo  a quien jamás renegó de su familia y no hace con sangre la tinta que registra los sentimientos contabilizados. Antes, transubstancia  en amor los vínculos de parentesco, en pan y vino la comida para la mesa, en fiesta y afecto imborrable teje, con hilo invisible, la complicidad de la tribu.

Feliz año nuevo las manos de la culinaria cotidiana, el olor del café aromatizando la aurora, la piel de de la leche sacada en nata, el frijol saboreado uno a uno como cuentas de un rosario, el arroz recalentado en la ternura y el te azucarado en la sobremesa de  los suspiros.

Feliz año nuevo a los que se atreven  sumergirse en la fuente que traen dentro de sí y se dejan tragar por lo Inefable, transmutados en el ser que de hecho son.

Por: Freí Betto el escritor, autor de "Gosto de uva" (Garamond), entre otros libros.
Tradujo Jesús Ramírez