lunes, 18 de octubre de 2010

Teatro político del SME en México

El Taller Teatral realizará temporada de la obra Don Juan Tenorio... electricista
Desde el escenario y el fomento a la cultura, el SME prosigue su lucha
En la adaptación a esa obra clásica de José Zorrilla se hacen alusiones al narcotráfico, la violencia y la corrupción
Actuar nos permite mostrar que no sólo combatimos en las calles, dice su director
Periódico La Jornada
Martes 28 de septiembre de 2010, p. 5
A partir del 2 de octubre, integrantes del Taller Teatral del Sindicato Mexicano de Electricistas (SME) y trabajadores de la extinta compañía Luz y Fuerza del Centro presentarán Don Juan Tenorio... electricista, adaptación de la obra clásica de José Zorrilla.
Con temas alusivos a la violencia, el narcotráfico, la política, la corrupción, los niños que murieron calcinados en la guardería ABC de Hermosillo, Sonora, y la extinción de Luz y Fuerza, los actores mostrarán la clásica versión de esa pieza basados en una estructura romántica mezclada con sátira y humor negro.
La propuesta escénica basada en esa obra de Zorrilla es el pretexto para que el Taller Teatral del SME continúe con sus representaciones, porque actuar nos hace sentir, vivimos y además nos permite proseguir con nuestra lucha que no sólo está en las calles, sino sobre el escenario, explicó Francisco Mendoza, fundador del laboratorio teatral y director artístico desde hace 18 años de ese grupo actoral.
La temporada comenzará el 2 de octubre y culminará en noviembre con funciones sábados y domingos a las 18 horas en el teatro del SME (Lisboa 46, colonia Juárez, entre Roma y Lucerna). Cooperación: 25 pesos.
“Es muy importante la labor que se realiza en el taller, porque todos vienen por gusto y a casi un año de no recibir ningún dinero, los pensionados son quienes ayudan con las producciones; además, los actores –que son los mismos trabajadores y sus familiares– vienen a los ensayos luego de trabajar en tianguis o vender cosas para sobrevivir”, dijo.
Más de 300 egresados
Francisco Mendoza, quien encarna al personaje del Indio Gorrón en el montaje de Zorrilla, expresó que lo sucedido hace un año con la extinción de Luz y Fuerza “fue un duro golpe y ha sido importante que el taller no desaparezca.
Pocos saben hacia afuera del sindicato (SME) que se fomenta la cultura desde hace muchos años con este taller y se han formado numerosos actores; pero de pronto nos sorprende el decreto de extinción de Luz y Fuerza y el taller teatral decide no detenerse y continuar su trabajo para formular nuestras propuestas y hacer patente nuestro descontento.
El taller teatral, integrado por 23 actores –hombres, mujeres y niños–, representa anualmente entre cuatro y cinco montajes. A lo largo de sus 18 años han egresado de sus filas alrededor de 300 artistas, quienes actualmente trabajan en diversos espacios, como en televisión y radio.
Entre las obras montadas figuran clásicas de Shakespeare, Móliere, Óscar Wilde y varios autores mexicanos. Incluso desde hace muchos años el SME, junto con Luz y Fuerza, organizaba jornadas anuales de seguridad e higiene y para ello se montaban obras con el propósito de concientizar a los trabajadores sobre diversos temas.
El montaje de Don Juan Tenorio, detalló Mendoza, “nos permite utilizar todos los personajes que necesitemos sin romper con la estructura original de José Zorrilla, porque además de los tópicos y personajes que se satirizan también se observa la historia original de Don Juan el conquistador (encarnado por Arturo Garay) y su fiel acompañante Ciutti (Claudia Fernández), Luis Mejía (Frantz Mayén), doña Inés (Esperanza Cedeño) entre varias monjas y otros personajes que aportan el matiz cómico a la obra.
La temporada comenzará el 2 de octubre y culminará en noviembre con funciones sábados y domingos a las 18 horas en el teatro del SME (Lisboa 46, colonia Juárez, entre Roma y Lucerna). Cooperación: 25 pesos.
 
El investigador escribió el libro El poder del Estado mexicano contra los electricistas
Un mural colectivo sublima la resistencia del SME: César Sánchez
Retrato de la burguesía, emplazado en la sede del sindicato, es claro ejemplo de una política estetizada o una estética política propuesta por el organismo gremial, asegura
Periódico La Jornada
Martes 28 de septiembre de 2010, p. 4
Una crónica en la que se entrecruza lo político, lo laboral y lo económico con lo cultural es la que presenta el investigador, escritor y artista visual César Sánchez en un trabajo sobre el movimiento del Sindicato Mexicano de Electricistas (SME) antes, durante y después de la desaparición en 2009 de Luz y Fuerza del Centro por parte del gobierno federal.
Se trata del libro El poder del Estado mexicano contra los electricistascrónica del asalto del 10 de octubre de 2009 (Bruno Editorial), cuya portada la ilustra el mural colectivo Retrato de la burguesía, ubicado en la sede del SME. El texto cuenta la historia de ese conflicto aún vigente, así como sus antecedentes inmediatos, como la posibilidad de huelga en marzo de 2009 y las posteriores elecciones sindicales.
–En el libro se observa una visión diametralmente opuesta a la que se percibe, por ejemplo, en la radio y televisión predominantes –se pregunta a Sánchez.
–Esa era una de las ideas, pero tal vez no fue la principal. Más bien esa visión se debe a mi experiencia con los trabajadores. Caminé alrededor de seis años con ellos y los dirigentes del SME. Después les propuse crear un archivo del sindicato a partir del estudio de sus procesos históricos y políticos. Es de suma importancia para el sindicalismo nacional e internacional.
Subjetivismo cohesionador
Sánchez se adentró en este movimiento a partir de una investigación sobre el mural Retrato de la burguesía, realizado entre 1939-40 en la sede del SME, a petición del organismo sindical, bajo la coordinación de David Alfaro Siqueiros, los exiliados españoles Josep Renau, Miguel Prieto y Antonio Rodríguez Luna, además de los mexicanos Luis Arenal y Antonio Pujol.
“A partir de eso surgen experiencias y pláticas con los mismos trabajadores. Entonces, la crónica se sitúa y parte de la realidad, no sólo política, sino social, cultural y estética de los electricistas. Mucho se ha hablado en estos momentos de la cuestión política, de la resistencia en el nivel político, laboral y social, pero poco se ha hablado de ese subjetivismo que cohesiona de manera muy fuerte a los electricistas; qué son sus emblemas, su historia.
“Emblemas como El retrato de la burguesía que, como se ve en la crónica, es un protagonista más del libro. Yo diría que llega hasta a sublimar su resistencia en estos momentos. Es por ello que cuento la crónica desde la visión misma del trabajador. No su visión o interpretación, sino su realidad, de la cual los medios de comunicación se han encargado de decir algo completamente diferente.”
Sánchez menciona otras vertientes en las que los electricistas han mostrado inclinación por el arte y la cultura, como la promoción del teatro y la música, con la cercanía de grandes creadores, como Revueltas o Halffter, o la creación de un archivo que documente su historia. Es como sucede con la Cooperativa Pascual, agrega, que también promueve el arte y la cultura. La mezcla de lo político y lo cultural sería una política estetizada o una estética política.
De esa investigación de Sánchez sobre el mural surgió una exposición en 2009 en el Museo de la Ciudad y la publicación de un ensayo dentro del libro Josep Renau 1907-1982: compromiso y cultura (zum sobre el periodo mexicano), editado por la Universidad de Valencia, el Ministerio de Cultura de España y la Universidad Nacional Autónoma de México.
Acerca de lo que muchos consideran una campaña de odio contra el SME en la mayoría de los medios de comunicación, además, dice, llena de parcialidades, porque no cuestiona las graves irregularidades de dirigencias sindicales como las del magisterio o los petroleros, Sánchez comenta que los electricistas percibían las intenciones del gobierno de Calderón desde mucho antes, aunque nunca pensaron que fueran tan agresivas.
Los dirigentes sindicales mismos decían que había que llevar a cabo más iniciativas culturales con los cuadros sindicales, que funcionaran como protección porque, recuerda Sánchez, estos cabrones ya están cerca. Y agrega: “Todos se imaginaban que serían acciones sólo para tensar la situación y que el gobierno buscaría aprovecharlas a la hora de llevar a cabo acuerdos y pláticas contractuales, ponerlas en la mesa de negociación y ablandar un poco a los trabajadores y su dirigencia. Pero no se esperaba un golpe como el que se dio.
Se preveía un golpe así un año antes, cuando en la revisión contractual de 2008 el gobierno calderonista, en una muestra salvaje del poder del Estado, en plenas negociaciones, mandó a la entonces Policía Federal Preventiva a vigilar todos los centros de trabajo. Ahí es cuando ya dicen: este tipo tiene otra forma de actuar.
Sin embargo, plantea, tampoco el gobierno federal se esperaba la amplia resistencia de los electricistas tras el golpe de octubre de 2009, pues el agremiado al SME es un ser sindical y laboralmente muy insumiso, muy luchón, muy crítico y muy democrático. Entonces, la respuesta fue en el mismo tenor: tú me das, yo te doy, tú rompes, yo rompo.
–¿Cuál fue el motivo real del gobierno de Calderón de desaparecer la compañía luz?
–Lo vi muy claro desde el principio, porque estaba adentro. Fueron 10 años, desde (el ex presidente) Zedillo, que quería llevar a cabo la privatización del sector energético, en específico de Luz y Fuerza. No lo logró debido a la lucha del SME. Ahora, ya con una administración panista y con un tipo al que le gusta entrar a lo bruto, pues ve el momento y entonces da el golpe.
“Ha sido una cuestión muy agresiva y violenta contra los electricistas, porque había mesas laborales de negociación, en todas las secciones sindicales.
Pero mientras el gobierno decía eso, ya tenía muy firme que sólo esperaría el momento adecuado para dar el golpe. Y eso no es sólo porque se busca una privatización, sino porque hay mucho dinero, por ejemplo, en la concesión y explotación de la fibra óptica. Y quien le entre a ese negocio será el próximo multimillonario mexicano, así de simple.