martes, 19 de julio de 2011

Movilizaciones en Chile

INFORME DE MOVILIZACIONES EN CHILE

Por LUIS MESINA

Los trabajadores de la minería en acción
SANTIAGO -- Trabajadores de Codelco, (Corporación del Cobre de Chile) entidad propietaria de los más grandes yacimientos del país paralizaron completamente todos los minerales del país este lunes 11 de julio, especialmente Chuquicamata y El Teniente, las dos minas de cobre más grandes del mundo a "tajo abierto" y "tajo cerrado" respectivamente, y  amenazaron con volver a paralizar en  respuesta a la represión con la que amenaza el gobierno

Cerca de 26.000 trabajadores, entre contratistas, subcontratistas y supervisores paralizaron completamente la industria del Cobre. Con esta gran movilización que no se realizaba desde los tiempos de la dictadura ha quedado en evidencia la fragilidad del actual gobierno y, además, la precariedad de las instituciones putrefactas del régimen político en que se funda la dominación capitalista chilena.

Esta paralización  sobrepasó los intentos de la directiva de la Federación del Cobre por lograr apagarla, durante 20 años estos dirigentes, en su mayoría vinculados al Partido Socialista y Comunista se coludieron para servir los designios de los gobiernos de la Concertación. Durante 20 años guardaron total silencio ante los planes privatizadores de los Gobiernos de Lagos y Bachelet que privatizaron casi dos tercios de la gran minería cuprífera. Esta actitud servilista fue lo que permitió el debilitamiento de las organizaciones sindicales y la proliferación de empleados subcontratistas que han debido padecer la más brutal explotación de los consorcios transnacionales.

En 1971, bajo el gobierno de Allende la gran minería cuprífera paso en un 100% a manos del Estado. En ese entonces con la unanimidad del parlamento, incluido los parlamentarios derechistas se aprobó la ley que permitió la nacionalización de este fundamental recurso para Chile. De hecho el cobre ha representado para el país ingresos cercanos a un tercio del PIB. Bajo la tiranía de Pinochet, y mediante decretos leyes se fue pavimentado el camino para permitir la inversión extranjera que, en alianzas con CODELCO, la empresa nacional dueña de todos los yacimientos hasta esa fecha, fueran explorando nuevas vetas cupríferas. Por esa vía y luego de asumido los gobiernos de la concertación a comienzos de los 90 el plan de expansión del capital transnacional se intensificó.  El Estado chileno a través de CODELCO cedió la inversión en nuevos minerales a la empresa privada y por esa vía se fue, poco a poco privatizando la industria del Cobre. Los dirigentes nada dijeron en ese entonces, gozaban de privilegios gigantescos, de hecho el actual presidente de la Federación de Trabajadores del Cobre, Raimundo Espinoza, del partido socialista, recibe ingresos superiores a los US$12 mil mensuales aparte de otras regalías, ya que además ocupa un puesto como "director laboral", en comparación con el salario promedio de un trabajador chileno que es inferior a los US$400, se apreciará el porqué del silencio que mantuvieron.

En la actualidad dos tercios de los yacimientos de cobre se hallan en manos de corporaciones extranjeras, explotan el cobre a un precio promedio en los últimos años cercano a los US$3 la libra de cobre, lo que ha permitido que las arcas fiscales por primera vez en la historia de la República tengan acumulado millones de recursos y sin embargo, no haya voluntad para transferir dinero al mejoramiento de la salud y a la educación.

Los Estudiantes secundarios y universitarios en la lucha
Los días 14 y 30 de junio más de cien mil estudiantes junto a organizaciones de profesores, académicos universitarios y diferentes organizaciones sociales se tomaron las calles de las ciudades más importantes del país. Sólo en Santiago se congregaron más de 120 mil personas en una de las jornadas más masivas desde el fin de la dictadura pinochetista.

La demanda del estudiantado poco a poco fue sumando a otros sectores vinculados a la educación. Así se sumaron en una primera etapa los rectores y académicos de las casas de estudio tradicionales (públicas y privadas) cuya antigüedad es anterior a la "gran reforma" efectuada por Pinochet, entre ellas se ubica la Universidad Católica y cuya característica principal es que son instituciones de Educación Superior que no tienen "fines de Lucro".

Sin embargo, la crisis de la educación chilena es tan grave, que se sumaron las Universidades Privadas, todas aquellas que nacieron después del año 1981 bajo la dictadura y que son manejadas en su mayoría por grandes grupos económicos. La actual legislación prohíbe a las universidades obtener fines de lucro, puesto que son corporaciones privadas de derecho público y su fin es desarrollar el campo de la formación desde la más amplia diversidad. Así está en el papel, pero, los grupos económicos, usaron la trampa a lo largo de más de veinte años y por la vía de generar inmobiliarias, es decir, empresas que arriendan los locales donde funcionan y prestan los servicios, logran sacar los dineros que les está prohibido, pues los mismos que son los dueños de las universidades, son al mismo tiempo los dueños de las empresas que les venden los servicios.

Esta práctica que ha hecho de la educación uno de los negocios más rentables en Chile es lo que explica que grandes consorcios internacionales dedicados a la educación hayan decidido adquirir la propiedad de esta "corporaciones privadas". Lo más increíble, es que el actual Ministro de Educación, ex paladín del dictador, era dueño de una casa de estudios superiores: la Universidad del Desarrollo y por esa vía obtuvo jugosos dividendos a pesar de estar prohibido el lucro. Ha sido desenmascarado y hoy se enfrenta a la presión de las movilizaciones de los estudiantes que cada día logran mayor simpatía de la ciudadanía.

El problema de fondo de la educación tiene varias aristas. La primera es que los estudiantes, que en una mayoría acceden a la educación superior, lo hacen a las universidades privadas, pues éstas concentran más del 50% de la matrícula y el financiamiento que logran para pagar los altos aranceles lo hacen a través de endeudamiento bancario a tasas de interés usureras que al finalizar sus carreras los tiene con un sobreendeudamiento que en muchos casos no puedes pagar, porque no consiguen empleo o porque su nivel de salarios no se los permite. Es decir un sistema que en esencia condena a los estudiantes a ser prisioneros de un sistema perverso que los condiciona de por vida.

La segunda cuestión, es que el Estado entrega recursos públicos a las universidades privadas disminuyendo el aporte a las universidades públicas y con ello las condena en el mediano plazo a hipotecar su independencia, pues para autofinanciarse deben comenzar a investigar para las grandes empresas o efectuar proyectos que transgreden la integridad moral de las casas de estudio público, pues terminan convirtiéndose en instituciones cuyo fin es servir la demanda de quienes pueden pagar, en este caso, los grandes capitalistas.

La estrategia del gobierno
El gobierno por todos los medios y mecanismos ha tratado de dividir el movimiento. Ha ofrecido un aporte del Estado a la educación por 4.000 millones de dólares lo que ha provocado una buena receptividad de parte de los rectores de las universidades, especialmente de las públicas. Éstos han manifestado que con este esfuerzo ya no se justifica continuar con las movilizaciones  y es hora de terminar las tomas de los miles de colegios que hoy se encuentran en manos de los estudiantes. Además, y como una forma de blanquear el delito que han cometido, ahora quieren legislar acerca del lucro, transparentarlo han dicho.

Hay que tener presente que la educación chilena es la más cara del mundo, según datos recientes de organismos públicos, cada familia de las llamadas de "clase media" destina en promedio más del 45% solo por el financiamiento de un hijo y, como su nivel de ingresos muchas veces no  le permite pagar  debe endeudarse a créditos de 10, 15 o hasta 20 años a tasas de interés que llegan a duplicar los niveles de endeudamiento.

En estos días, además, el gobierno ha mandado mensajes abiertamente condenando a los miles de estudiantes que se movilizan. El ministro ha señalado "que es la ultraizquierda la que provoca desmanes y desordenes y que con ellos no se puede negociar", que con los "buenos" dirigentes sí lo pueden hacer, en clara alusión a la presidenta de la CONFECH (Confederación de Estudiantes de Chile), del Presidente del Colegio de Profesores, ambos militantes del Partido Comunista que, abiertamente se han mostrado vacilantes y ambiguos  con el anuncio del gobierno de este aporte de 4.000 millones de dólares.

La lucha no termina: La movilización continúa
Hoy, 14 de julio en todo el país los estudiantes llenaron las principales calles de las ciudades de todas las regiones de sur a norte. En Santiago  más de 80 mil estudiantes junto a trabajadores marcharon por la principal avenida a pesar de que el Gobierno no autorizó dicha movilización y a pesar de que de distintos ángulos se emitieron comunicados difusos intentando confundir, tanto de los rectores que ya están sometidos como de los propios dirigentes vinculados al Partido Comunista que señalaban: "habrá que ver cuánta gente participa para definir" etc...

La represión en el día de hoy  ha sido brutal, sin mediar provocación alguna el gobierno, con el apoyo del silencio concertacionista, se sintió con más fuerza para reprimir y lo hizo de manera violenta, lo que ha desencadenado mucho más fuerza en el movimiento estudiantil. Mucha más convicción y se nota en la voluntad y en el desprecio existente hacia las instituciones del Estado, en especial a los partidos. Una de las consignas emblemáticas de todo este movimiento ha sido: "El pueblo unido avanza sin partidos" en clara alusión al desprecio que se tiene de los actuales

Surge una nueva alternativa
Quizá el movimiento que se ha iniciado no culmine con el derribamiento del gobierno, y muchos menos con el del régimen pinochetista que se mantiene casi intacto desde la década de los 80 cuando instaló su espuria Constitución Política.

Sin embargo, hay un fenómeno nuevo, que no se veía desde hace años y que coincide con las demandas que en todo el mundo comienzan a levantar las organizaciones sociales, tanto las estudiantiles como la de los trabajadores. Y es que la explotación a que nos ha llevado el régimen capitalista en esta etapa sin precedentes ha generado una nueva forma de encarar el sistema que pone el acento en la total independencia de las organizaciones sociales y que comienza a vincular diferentes reivindicaciones que convergen con el sentimiento anticapitalista.

En Chile comenzó con la lucha en todo el país contra el plan de la Hidroeléctrica de Endesa que congrego a miles en todo el país y que logró paralizar el proyecto transitoriamente.

Además, el abuso en la Salud, en la Educación, en los Fondos de Pensiones, en el Trasporte Público, que en el caso chileno es totalmente privado y muy oneroso, hace que la paciencia se agote, más aún si se toma en cuenta que las grandes corporaciones vinculadas al mundo financiero vienen obteniendo rentabilidades en promedio superior al 25% de manera sostenida y los trabajadores por otra parte, no logran reajustes en sus remuneraciones y más del 70% de las familias viven con ingresos inferiores a los 300 mil pesos (US$600) mensuales, el enfrentamiento resulta inevitable .
Lo importante, sin embargo dice relación con la pérdida de confianza de los estudiantes en su mayoría y de los trabajadores en un porcentaje menor respecto de las instituciones tradicionales. En efecto, ninguna confianza en los actuales partidos. Mucho menos en los actuales congresistas, tanto los de derecha como los seudo izquierdistas, incluido el PC que hoy cuenta con tres diputados en el Congreso
 
Las demandas que dificultan un entendimiento con el gobierno y que los estudiantes no han permitido reducirlas en lo más mínimo, dicen relación con:
- Fin al Lucro, es decir, fin a un sistema que hace de la educación un negocio a costa de expoliar a los sectores más pobres del país:

- Renacionalización de los recursos naturales, especialmente del Cobre, pues con esos recursos, perfectamente puede resolverse el problema de fondo de la educación y de la salud.

- Educación Pública y Gratuita. Esta demanda exige que los colegios secundarios vuelvan a estar en manos del Estado y no como existe hoy que dependen de corporaciones municipales cuya calidad es deplorable y está sometido a las reglas del mercado y,

- Asamblea Constituyente. Esta ha sido quizás la demanda más importante que recobra una importancia mayúscula, pues ninguna de las anteriores reivindicaciones puede alcanzarse si no es con una modificación estructural de la constitución, pues el Lucro está instalado ahí como parte de la esencia del régimen capitalista. El trabajo, la educación y la salud en Chile no están garantizados con rango constitucional de allí que queden sujetas a las reglas del mercado y por ende se hayan convertido en un negocio altamente lucrativo. Esta demanda, además, acabaría con el régimen presidencialista y con el sistema binominal que en Chile ha permitido que los dos conglomerados derechistas, la Concertación que tuvo los cuatro gobiernos, y la Alianza que hoy gobierna con Piñera terminen hecho trizas con la movilización de los trabajadores y el pueblo