domingo, 15 de junio de 2014

Rebelión Democrática en Barcelona


Ganemos Barcelona

Vivimos tiempos de cambios profundos. Aprovechando el contexto de crisis, los poderes económicos han emprendido una abierta ofensiva contra los derechos y las conquistas sociales de la mayoría de la población. Sin embargo, el anhelo de una democracia real es cada vez más intenso en las plazas, en la calle, en la red pero también en las urnas.
En los últimos años, multitud de movimientos e iniciativas ciudadanas han denunciado la estafa que estamos padeciendo y han evidenciado la incapacidad de la vieja política para dar respuesta a las necesidades de la gente. Estas iniciativas, sin embargo, han topado a menudo con la arrogancia de unas élites que se sienten impunes, que no corrigen sus errores y que ahora nos quieren imponer una segunda transición para que nada cambie.
No nos podemos permitir un bloqueo institucional desde arriba que nos deje sin futuro. Tenemos que fortalecer, más que nunca, el tejido social y los espacios de autoorganización ciudadana. Pero ha llegado la hora, también, de reapropiarnos de las instituciones para ponerlas al servicio de las mayorías y del bienestar común.
Para demostrar que lo sabemos hacer de otra manera tenemos que ir paso a paso. Y el primer paso es empezar por aquello que conocemos de cerca: el ámbito municipal, nuestra ciudad, nuestros barrios.
Barcelona es un espacio decisivo para impulsar la rebelión democrática que hace falta. En primer lugar, porque ya cuenta con un tejido asociativo y reivindicativo capaz de hacer realidad proyectos de cambio ambiciosos. En segundo lugar, porque una rebelión democrática en Barcelona no sería un fenómeno meramente local. Conectaría con muchas iniciativas hermanas que buscan romper desde abajo con el actual régimen político y económico. En nuestro país, en el conjunto del Estado y en Europa.
Porque creemos en el derecho a decidir, queremos decidir, aquí y ahora, cómo ha de ser la Barcelona que necesitamos y deseamos.
Queremos una ciudad que promueva la honestidad de los gobernantes y que impida la connivencia mafiosa entre política y dinero. Hay que poner fin a la acumulación de cargos, limitar sueldos y mandatos, impulsar agendas transparentes y establecer mecanismos efectivos de control de los responsables públicos. Queremos un nuevo contrato ético entre ciudadanía y representantes.
Tenemos que encontrar la forma de detener y revertir las desigualdades insultantes que se han producido en los últimos años. Queremos una ciudad sin desahucios ni malnutrición, donde la gente no se vea condenada a vivir a oscuras o a padecer aumentos abusivos en el precio del transporte público. El acceso a la vivienda, a la educación, a la sanidad, a una renta mínima, deben ser derechos garantizados a todos y no privilegios al alcance de una minoría.
Queremos una auténtica democracia metropolitana, que obligue a los representantes a mandar obedeciendo. Una democracia con descentralización y elección directa de los concejales y concejalas de distrito, con controles sociales sobre los presupuestos y con iniciativas y consultas ciudadanas vinculantes que ayuden a tomar decisiones compartidas y legitimadas.
Necesitamos una Barcelona acogedora pero dispuesta, también, a plantar cara a los grandes lobbies financieros, inmobiliarios y turísticos. Necesitamos instituciones que apuesten por la economía social y por la creación de empleo sostenible. La contratación pública deberá respetar criterios de justicia social y ambiental.
No queremos una ciudad que venda el patrimonio urbano al mejor postor. Queremos instituciones que recuperen el control democrático del agua, que impulsen medidas fiscales y urbanísticas que acaben con la especulación de suelo y fomenten políticas energéticas y de transporte ecológicamente sostenibles.
Muchas de estas iniciativas son defendidas, desde hace tiempo, por movimientos sociales, vecinales y sindicales y por diferentes espacios políticos. Pero no las podremos llevar a cabo sin la implicación de amplios sectores de la sociedad.
Rescatar la democracia de los poderes que la mantienen secuestrada es un reto difícil, ambicioso, pero al mismo tiempo apasionante. Exige la gestación de nuevos instrumentos de articulación social y de intervención política donde se encuentre la gente organizada y la que comienza a movilizarse. La que lleva tiempo luchando y la que se siente estafada pero anhela ilusionarse con un proyecto común.
Por eso impulsamos esta Plataforma ciudadana. Para construir una candidatura de confluencia, con vocación ganadora, de mayorías. Una candidatura que entusiasme, que tenga presencia en los barrios, en los lugares de trabajo, en el mundo de la cultura, y nos permita transformar las instituciones en beneficio de la gente.
No queremos ni una coalición ni una mera sopa de letras. Queremos rehuir las viejas lógicas de partido y construir nuevos espacios que, respetando la identidad de cada uno, vayan más allá de la suma aritmética de las partes que los integran. Pensamos que nuestra ciudad reúne las condiciones para hacerlo posible.
No hay una fórmula mágica para resolver las dificultades que nos encontraremos en el camino. Tendremos que caminar preguntando y tendremos que hacerlo sin miedo. Las mejores experiencias nos demuestran que si nos organizamos a partir de objetivos y prácticas concretas, podremos alcanzar metas que parecían imposibles.
Pese a la dureza de la crisis, se ha abierto una grieta histórica que no podemos ni queremos desaprovechar. Vivimos tiempos excepcionales que exigen iniciativas valientes y creativas. Si somos capaces de imaginar otra ciudad, tendremos el poder de transformarla.
Te invitamos a pensarlo juntos el próximo 26 de junio. Por nosotros, por los que nos han precedido en el empeño y por los que vendrán. Ha llegado la hora de demostrar que es posible construir una ciudad diferente. Ha llegado el momento de ganar Barcelona.



Guanyem Barcelona

Vivim temps de canvis profunds. Aprofitant el context de crisi, els poders econòmics han emprès una oberta ofensiva contra els drets i les conquestes socials de la majoria de la població. Alhora, l’anhel de democràcia real és cada cop més intens a les places, al carrer, a la xarxa però també a les urnes.
Durant els darrers anys, multitud de moviments i iniciatives ciutadanes han denunciat l’estafa que patim i han evidenciat la incapacitat de la vella política per donar resposta a les necessitats de la gent. Aquestes iniciatives, però, sovint han topat amb l’arrogància d’unes elits que se senten impunes, que no esmenen els seus errors i que ara ens volen imposar una segona transició perquè res no canviï.
No ens podem permetre un nou bloqueig institucional des de dalt que ens deixi sense futur. Hem d’enfortir, més que mai, el teixit social i els espais d’autoorganització ciutadana. Però ha arribat l’hora, també, de reapropiar-nos de les institucions per posar-les al servei de les majories i del benestar comú.
Per demostrar que ho sabem fer d’una altra manera hem d’anar pas a pas. I el primer pas és començar per allò que coneixem de prop: l’àmbit municipal, la nostra ciutat, els nostres barris.
Barcelona és un espai decisiu per impulsar la rebel·lió democràtica que cal. En primer lloc, perquè ja disposa d’un teixit associatiu i reivindicatiu capaç de fer realitat projectes de canvi ambiciosos. Segon, perquè una rebel·lió democràtica a Barcelona no seria un fenomen merament local. Connectaria amb moltes iniciatives germanes que busquen trencar des de baix amb l’actual règim polític i econòmic. A casa nostra, al conjunt de l’Estat i a Europa.
Perquè creiem en el dret a decidir, volem decidir, aquí i ara, com ha de ser la Barcelona que necessitem i desitgem.
Volem una ciutat que promogui l’honestedat dels governants i impedeixi la connivència mafiosa entre política i diners. S’ha de posar fi a l’acumulació de càrrecs, limitar els sous i mandats, impulsar agendes transparents i establir mecanismes efectius de control dels responsables públics. Volem un nou contracte ètic entre ciutadania i representants.
Hem de trobar la forma d’aturar i revertir les insultants desigualtats que s’han produït en els últims anys. Volem una ciutat sense desnonaments ni malnutrició, on la gent no es vegi obligada a viure a les fosques o a patir pujades abusives en el preu del transport públic. L’accés a l’habitatge, a l’educació, a la sanitat, a una renda mínima, han de ser drets garantits a tothom i no privilegis a l’abast d’una minoria.
Volem una autèntica democràcia metropolitana, que obligui els representants a manar obeint. Una democràcia amb descentralització i elecció directa dels regidors i regidores de districte, amb controls socials sobre els pressupostos i amb iniciatives i consultes vinculants que ajudin a prendre decisions compartides i legitimades.
Necessitem una Barcelona acollidora però disposada, també, a plantar cara als grans lobbies financers, immobiliaris i turístics. Necessitem institucions que apostin per l’economia social i per la creació d’ocupació sostenible. La contractació pública haurà de respectar criteris de justícia social i ambiental.
No volem una ciutat que es vengui el patrimoni urbà al millor postor. Volem institucions que recuperin el control democràtic de l’aigua, que impulsin mesures fiscals i urbanístiques que acabin amb l’especulació del sòl i fomentin polítiques energètiques i de transport ecològicament sostenibles.
Moltes d’aquestes iniciatives han estat defensades, des de fa temps, per moviments socials, veïnals i sindicals i per diferents espais polítics. Però no les podrem tirar endavant sense la implicació d’amplis sectors de la societat.
Rescatar la democràcia dels poders que la mantenen segrestada és un repte difícil, ambiciós, però al mateix temps apassionant. Exigeix la gestació de noves eines d’articulació social i d’intervenció política on es trobi la gent organitzada i la que comença a mobilitzar-se. La que porta temps lluitant i la que se sent estafada però anhela il·lusionar-se amb un projecte comú.
Per això impulsem aquesta Plataforma ciutadana. Per construir una candidatura de confluència amb vocació guanyadora, de majories. Una candidatura engrescadora, amb presència als barris, als llocs de treball, al món de la cultura, que ens permeti transformar les institucions en benefici de la gent.
No volem ni una coalició ni una mera sopa de lletres. Volem defugir de les velles lògiques de partit i construir nous espais que, respectant la identitat de cadascú, vagin més enllà de la suma aritmètica de les parts que els integren. Pensem que la nostra ciutat reuneix les condicions per fer-ho possible.
No hi ha una fórmula màgica per resoldre les dificultats que ens trobarem en el camí. Haurem de caminar preguntant i haurem de fer-ho sense por. Les millors experiències ens demostren que si ens organitzem a partir d’objectius i pràctiques concretes podem assolir fites que semblaven impossibles.
Malgrat la duresa de la crisi, s’ha obert una escletxa històrica que ni podem ni volem desaprofitar. Vivim temps excepcionals que exigeixen iniciatives valentes i creatives. Si som capaços d’imaginar una altra ciutat, tindrem el poder de transformar-la.
Et convidem el proper dia 26 de juny a pensar-ho plegats. Per nosaltres, pels que ens han precedit en aquest afany i pels que vindran. Ha arribat l’hora de demostrar que és possible construir una ciutat diferent. Ha arribat el moment de guanyar Barcelona.