martes, 21 de junio de 2011

Colaboración de Morena


“La concentración desmedida de dinero y poder en unas cuantas manos ha cancelado el futuro de millones de mexicanos. Este desequilibrio produjo la ruptura del pacto social y el actual estallido de inconformidad, odio y resentimiento que padecemos. De modo que el único camino que tenemos es derrotar a esa oligarquía por la vía pacífica, por la vía electoral, para establecer en México una auténtica democracia, un gobierno del pueblo y para el pueblo, que distribuya con justicia las riquezas de la nación y haga posible el bienestar, la tranquilidad y la felicidad de todos. Se trata de construir un nuevo pacto social. A eso, precisamente, estamos convocando a todos los mexicanos. En este movimiento participan y hay cabida para indígenas, campesinos, obreros, trabajadores independientes, migrantes, maestros, profesionistas, deportistas, artesanos, artistas, intelectuales, empresarios, comerciantes; jóvenes y adultos mayores, mujeres y hombres de todas las corrientes de pensamiento, creyentes y no creyentes, mexicanos todos de buena voluntad, para lograr unidos la gran hazaña de salvar a nuestro querido México. Proponemos que esta unidad en la diversidad se pueda dar teniendo como eje el Proyecto Alternativo de Nación, que es fruto del trabajo de un grupo de especialistas e intelectuales, después de recoger las opiniones y el sentir de la gente en una amplia consulta nacional. En esencia, lo que se plantea es cambiar la política económica de élite que se ha venido imponiendo a costa del sufrimiento del pueblo y del interés nacional. Proponemos impulsar actividades productivas y generar empleos; rescatar al campo del abandono y lograr la soberanía alimentaria; apoyar a pequeñas y medianas empresas que son las que más mano de obra ocupan; impulsar la industria de la construcción para reactivar la economía, construir las obras que hacen falta y al mismo tiempo generar empleos; utilizar al sector energético como palanca del desarrollo; dejar de vender petróleo crudo al extranjero para procesar en nuestro país la materia prima mediante la construcción de cinco grandes refinerías y no importar 400 mil barriles diarios de gasolinas; reducir la compra de energía eléctrica a las empresas extranjeras y operar a toda su capacidad las plantas de energía eléctrica del sector público, y que todo esto se traduzca en ofrecer a consumidores y a pequeños empresarios precios más bajos de gasolinas, diesel, gas y energía eléctrica. También proponemos terminar con las prácticas monopólicas, que están prohibidas en nuestra Constitución, para que haya competencia y se eviten los precios exagerados en bienes y servicios; estamos planteando también abolir los privilegios fiscales porque actualmente las grandes empresas, que realizan operaciones en la Bolsa de Valores, y las compañías mineras, no pagan impuestos; limpiar al gobierno de corrupción, acabar con la impunidad y combatir con energía a la delincuencia de cuello blanco. Se habla mucho de la delincuencia organizada pero no se dice nada de la delincuencia de cuello blanco, de los que se han apoderado de todo y que de la noche a la mañana se hacen inmensamente ricos a costa del sufrimiento del pueblo. Vamos a eliminar las pensiones a los ex presidentes de la República y suprimir los gastos médicos, las cajas de ahorro, el uso de aviones, helicópteros y otras prebendas de la alta burocracia; vamos a democratizar los medios de comunicación. No es posible, es inaceptable, que en nuestro país los medios de comunicación estén al servicio de la mafia del poder, que existan monopolios en el manejo de la comunicación, que sólo dos televisoras controlen la mayor parte de la audiencia y que no exista objetividad ni profesionalismo en la información. Vamos a terminar también con los cacicazgos en los sindicatos. Para que quede más claro, ya no va a haber cacicazgos como el de Elba Esther Gordillo en el magisterio. Se va a elevar el salario mínimo cuando menos al doble; se va a elegir democráticamente a los ministros de la Corte porque actualmente los 11 ministros fueron nombrados por Salinas, Diego Fernández, Fox, Calderón y Manlio Fabio Beltrones, y, como es lógico, a ellos les sirven y no al pueblo. Tenemos que cambiar la actual legalidad para que el Poder Judicial actúe como faro de la ley y de esa manera todos tengamos que ajustarnos a la legalidad pero que sea pareja, no como sucede actualmente que sólo se castiga al que no tiene con que comprar su inocencia. Vamos a atender y a respetar a todos pero se va a dar preferencia a los pobres y desprotegidos; se va a garantizar a los jóvenes el derecho a la educación; se va a dar atención médica y medicamentos gratuitos a quienes no cuentan con seguridad social, y va a haber pensión para todos los adultos mayores y discapacitados. Haciendo cada quien lo que le corresponde y, de manera pacífica, sin violencia, con la participación organizada del pueblo, vamos a lograr que se inicie, en el 2012, una nueva etapa en la historia de México”: AMLO. 


El inolvidable Consejo Coordinador Empresarial, organismo que impulsó y apoyó el fraude electoral de 2006, aseguró que para el 2012 es fundamental mantener una visión de Estado y tomar medidas para blindar la economía, por lo que no puede perderse de vista la continuidad. Si se logran concretar este año las reformas en materia de asociaciones público-privadas, de seguridad y la laboral, el sector empresarial invertirá en 2012 hasta 2.5 billones de pesos que pueden generar 800 mil empleos. Los empresarios exigen la aprobación de estas reformas no para favorecer al país sino para seguir ganando más dinero. Por eso Calderón salió a exigir en tono enérgico a la Comisión Permanente que se abra un período extraordinario para aprobar las reformas pendientes en materia política, electoral, laboral, de  asociaciones público-privadas, y sobre todo la de seguridad, para regular la participación de las Fuerzas Armadas en su “actividad” dentro de la nación. La clase empresarial y la clase política ya se están poniendo de acuerdo para que en los procesos electorales que vienen pueda haber una competencia controlada que evite que la sociedad capitalista empresarial salga dañada y permita que la clase dominante continúe en el poder. (editado, Polimnia Romana SDP)