miércoles, 15 de enero de 2014

Carol Ann Duffy en el Museo Tamayo

Reconocida poeta europea, se le menciona como una poeta de poderosa imaginación y de una poesía llena de imágenes de una vida sentimental pletórica de momentos gratos y amables, pero que no excluyen la melancolía u otros estados anímicos no tan gratos. Británica de origen, nacida en 1955, su poética tiene mucho de la tradición europea general. Premiada con el T.S. Elliot y el Dylan Thomas es una de las poetas más reconocidas en la actualidad.

Dos poemas:

Entibiando Sus Perlas

       Para Judith Radstone

Junto a mi propia piel, sus perlas. Mi ama
me hace usarlas, entibiarlas, hasta la tarde
cuando peinaré sus cabellos. A las seis las pongo
en su blanco y fresco cuello. Pienso en ella todo el día,

descansando en el Cuarto Amarillo, contemplando seda
 o tafetán, ¿qué vestido usaré esta noche? Ella se abanica
mientras yo trabajo empeñosa, mi lento calor entrando
 en cada perla. Holgando sobre mi cuello, su cuerda.

Ella es hermosa, sueño con ella
en mi cama en el ático: la imagino bailando
con hombres altos, confundidos por mi leve, persistente esencia
bajo su perfume francés, sus lechosas piedras.

Sacudo sus hombros con una pata de conejo
miro su rubor suave filtrarse en su piel
como un suspiro indolente. En su espejo
mis rojos labios parten como si quisiera yo hablar.

Luna llena. Su carruaje la trae a casa. Miro
cada movimiento suyo en mi cabeza…Desvistiéndose
quitándose sus joyas, su mano delgada alcanzando
el estuche, deslizándose desnuda en su cama como

lo hace siempre…Y yo estoy aquí despierta,
sabiendo que las perlas se enfrían en este momento
en la habitación donde mi ama duerme. Toda la noche
siento su ausencia, y ardo.



La Mujer de Lázaro

He penado. He llorado toda una noche con su día
por mi pérdida, he rasgado el atuendo con que me casé
de mis pechos, he aullado, chillado, me he arrastrado
por las lápidas hasta que mis manos sangraron, vomitando
su nombre una y otra vez, muerto, muerto.

Me fui a casa. Vacié el lugar. Dormí en una sencilla cuna,
viuda, un guante hueco, medio fémur blanco
en el polvo. Guarde trajes negros
en bolsas negras, metí allí zapatos de hombre muerto,
enlacé el doble nudo de una corbata alrededor de mi cuello liso

demacrada monja en el espejo, tocándose sola. Conocí
las Estaciones del Duelo, el icono de mi cara
en cada marco sombrío; pero todos esos meses
estuvo lejos de mí, cada vez más pequeño
hasta encogerse como una instantánea, yéndose

yéndose. Hasta que su nombre dejó de ser un conjuro
de su rostro. El último cabello de su cabeza
salió flotando de un libro. Su aroma salió de la casa.
Se leyó el testamento. Verán, se desvanecía
hasta el pequeño cero en el oro de mi anillo.

Hasta que se fue. Y entonces fue leyenda, lenguaje:
Mi brazo en el brazo de un profesor de escuela –el sacudir
de la fuerza de un hombre bajo la manga de su abrigo-
por entre los setos. Pero fui fiel
tanto como pude. Hasta que él fue sólo memoria.

Pude así estar esa tarde en el campo
en un chal de fino aire, sanada, capaz
de mirar los bordes de la luna sucederle al cielo
y a una liebre salir de entre el seto; y notar luego
a los hombres de la aldea correr hacia mí, gritando,

Detrás de ellos mujeres y niños, perros ladrando
Y supe. Supe por la astuta luz
en la cara del herrero, los ojos chillones
de la camarera, las súbitas manos sosteniéndome
entre la ardiente acidez de la gente corriendo frente a mí

Vivía. Vi el horror en su cara.
Oí la loca canción de su madre. Respiré
su fetidez; mi consorte en su podrido sudario,
húmedo y despeinado debido al sellado flojo de la tumba
graznando su nombre de cornudo, desheredado, fuera de su tiempo.



Aquí la lectura de poesía:
https://www.youtube.com/watch?v=DBDysCUgALo

https://www.youtube.com/watch?v=JpYgrk_sGw4

https://www.youtube.com/watch?v=_dBfBHyoSFQ

https://www.youtube.com/watch?v=YuiSFEq2Tp0